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Este salmorejo de mango respeta la base del clásico cordobés y le suma el mango, una fruta tropical que aporta dulzor natural, color y un giro fresco perfecto para las mesas de verano. Cremoso, aterciopelado, ligero y con esa sensación refrescante que hace que se coma casi bebido.
El protagonista es el aceite de oliva virgen extra Oleoestepa Hojiblanca, nuestro monovarietal de la variedad hojiblanca, la aceituna más representativa de nuestro territorio. En la campaña 2025-2026 ha sido galardonado con el Premio al mejor Aceite de oliva virgen extra de la Provincia de Sevilla, un reconocimiento que avala su perfil frutado verde, fresco y elegante, con notas a hierba recién cortada, manzana y alcachofa.
Cómo preparar el salmorejo de mango paso a paso
Mise en place: tomates maduros, mango en su punto y pan del día anterior
Este salmorejo se resuelve en el vaso de la batidora, pero la calidad de los ingredientes lo decide todo. Lava bien los tomates pera y asegúrate de que estén bien maduros: son los que aportan cuerpo y dulzor natural al conjunto. Elige un mango maduro pero firme, que ceda ligeramente a la presión; reserva un trozo aparte para decorar. Ten a mano el diente de ajo pelado, el pan del día anterior troceado, la sal, el huevo cocido ya frío y, por supuesto, la botella de aceite de oliva virgen extra Oleoestepa Hojiblanca. ¿Todo a punto? Vamos al lío.
Tomates, mango y ajo al vaso: el triturado inicial
Echa en el vaso de la batidora los seis tomates pera troceados en cuartos (con piel y todo, no hace falta pelarlos), el mango pelado y troceado y el diente de ajo. Tritura a velocidad media durante un par de minutos hasta obtener una base líquida. Este primer triturado libera los jugos naturales del tomate y el mango y los mezcla con el ajo, que aporta la profundidad aromática que necesita el conjunto.

Pan y sal: cuerpo y sazón
Añade el pan troceado y una pizca de sal al gusto. El pan es el ingrediente que da cuerpo al salmorejo y transforma un simple gazpacho en una crema densa y aterciopelada. Deja que el pan absorba los líquidos durante uno o dos minutos antes de seguir triturando: así se hidrata bien y se integra sin dejar grumos en la textura final.

Aceite de oliva virgen extra Oleoestepa Hojiblanca: la emulsión que define la textura
Llega el momento del ingrediente protagonista. Coge el aceite de oliva virgen extra Oleoestepa Hojiblanca y añádelo en hilo fino con la batidora en marcha para que emulsione con el resto de ingredientes. En una crema fría como esta, el AOVE es el que decide la textura final.

Textura fina: triturado final hasta la cremosidad total
Sigue batiendo a velocidad máxima durante dos o tres minutos hasta conseguir una textura fina, sedosa y sin grumos. Si el resultado te parece demasiado espeso, puedes añadir una cucharada de agua fría o un poco más de aceite; si lo prefieres más denso, añade un poco más de pan. Prueba de sal y rectifica si hace falta antes del siguiente paso.

Reposo en frío antes de servir
Pasa el salmorejo a un recipiente hermético y llévalo a la nevera al menos una hora antes de servir. Este reposo en frío es imprescindible: los sabores se integran, la textura se asienta y la crema alcanza la temperatura ideal para disfrutarse en un día de calor. Si tienes tiempo, dos o tres horas de reposo mejoran aún más el resultado.
Emplatado y decoración: huevo cocido, mango y chorrito final de AOVE
Sirve el salmorejo bien frío en cuencos o platos hondos. Decora con el huevo cocido picado en trocitos pequeños y unos dados de mango que reserves para el momento.

Para terminar, un último chorrito de aceite de oliva virgen extra Oleoestepa Hojiblanca por encima. Este segundo gesto refuerza el aroma del AOVE en crudo y aporta ese brillo apetecible que hace que la crema se coma con los ojos antes que con la boca.

Beneficios de usar el aceite de oliva virgen extra en esta receta
El salmorejo es una crema fría en la que no hay cocción que enmascare matices ni salsas complejas que compitan por el protagonismo. El AOVE se sirve emulsionado en la base y en crudo en el remate final, así que su calidad se aprecia en cada cucharada. Estos son los papeles que cumple el aceite de oliva virgen extra Oleoestepa Hojiblanca en este plato:
- Emulsiona la crema integrando el tomate, el mango, el pan y el ajo en una textura sedosa, densa y brillante.
- Suaviza la acidez del tomate y aligera la potencia del ajo crudo.
- Suma grasas saludables propias de la dieta mediterránea, como el ácido oleico, en una crema fría fresca y ligera.
Consejos para que tu salmorejo de mango quede perfecto
Este salmorejo es una receta sencilla, pero unos pocos detalles marcan la diferencia entre uno correcto y uno que se recuerda. Toma nota:
- Escoge un mango en su punto justo de maduración: si está muy verde, no dulcifica; si está pasado, aporta un sabor demasiado intenso y aguado.
- No te saltes el reposo en frío: una hora en la nevera es la diferencia entre un salmorejo bueno y uno redondo.
- Añade el aceite en hilo fino: es la única manera de emulsionar bien la crema y conseguir la textura aterciopelada que la define.
Conclusión
El salmorejo de mango es una versión veraniega y luminosa del salmorejo tradicional andaluz. Toma la base clásica de tomate, pan, ajo y aceite de oliva virgen extra y le suma el toque tropical del mango, que aporta dulzor, color y una sensación aún más refrescante en boca. Diez minutos de trabajo, una hora de nevera y una crema fría que resuelve la mesa de verano por sí sola.
El aceite de oliva virgen extra Oleoestepa Hojiblanca es el ingrediente que la define: emulsiona la crema, equilibra el dulzor del mango, suaviza la acidez del tomate y remata cada cucharada con un frutado verde fresco que resume el carácter de nuestra tierra. Una crema fría con la elegancia de un premio.
Si te ha gustado esta receta, te animamos a probar también nuestro salmorejo de sandía o este salmorejo de remolacha: dos versiones de temporada del clásico andaluz con el AOVE de Oleoestepa como hilo conductor.
Preguntas de cocina
El tomate pera es el más recomendable por su equilibrio entre pulpa y jugo, pero puedes usar tomate raf o rama madura si es lo que tienes en casa. Evita los tomates muy acuosos como el cherry, porque restan cuerpo al salmorejo. Ajusta la cantidad de pan según la humedad del tomate para mantener la textura densa.
Sí, aunque el resultado ya no sería exactamente un salmorejo, sino más bien un gazpacho de mango. Si buscas una versión sin gluten, puedes sustituir el pan por unas almendras crudas peladas o por un poco de arroz cocido: aportan cuerpo sin cambiar el carácter mediterráneo del plato.
La decoración clásica es huevo cocido picado y dados de mango, pero puedes darle un giro con virutas de jamón ibérico, taquitos de pan tostado, unas hojas de albahaca fresca o incluso unos langostinos cocidos por encima. Cada acompañamiento cambia el carácter del plato manteniendo la base intacta.
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