La Prevención es clave: desenmascarando mitos

Junto a la actual pandemia del COVID-19, el cáncer es posiblemente la enfermedad sobre la que más bulos circulan en internet y redes sociales. ¿Quién no ha escuchado hablar, por ejemplo, de ‘superalimentos’ que todo lo curan o terapias milagrosas? El problema de estos mitos populares es que pueden generar falsas expectativas o miedos infundados que, además de desinformarnos, ponen en riesgo nuestra salud.

A continuación te mostramos los mitos más frecuentes para poner algo de luz ante tanto caos informativo.

“El cáncer es contagioso”

No, nunca. El cáncer no es una enfermedad infecciosa, por tanto, no se puede contagiar de una persona a otra. Sin embargo, cuando se padecen determinadas enfermedades infecciosas como el SIDA o la hepatitis (provocadas por un virus), existe un mayor riesgo de padecer algunos cánceres. En estos casos, se trasmiten el SIDA o la hepatitis y el cáncer es una posible evolución de estas enfermedades.

 

“El cáncer es hereditario”

Es poco probable. Sólo en algunos casos existe una cierta predisposición para padecer determinados tipos de cáncer (suponen un 5-10% del total de cánceres), el 90% restante son esporádicos, es decir, no se transmiten por herencia. Por lo que, el que haya distintos casos de cáncer en nuestra familia, no significa necesariamente que tengamos más probabilidades de padecerlo nosotros. En caso de que fuera genético, habría que seguir los medios de diagnóstico precoz indicados por su médico.

 

“Ya no podré trabajar ni hacer nada”

Depende de cada persona. En ocasiones, la enfermedad o los tratamientos hacen que la persona tenga algún grado de deterioro físico, y necesite, temporalmente, más reposo y descanso. Sin embargo, la mayoría de las personas pueden seguir realizando las actividades diarias habituales y, dependiendo del tipo de trabajo, no necesitan abandonarlo.

 

“No se puede saber nunca si el tratamiento funciona”

No es cierto. Para conocer cómo responde un cáncer al tratamiento, es preciso realizar una serie de pruebas que permitan valorar al médico la evolución del mismo. Sólo después de dicho estudio se podrá conocer si el trata – miento ha sido eficaz. El médico indicará qué pruebas son necesarias y cuándo es el momento más indicado para su realización.

 

“El cáncer es una lotería, si te toca, te toca; no se puede prevenir”

No es cierto. Existen una serie de tumores que sí pueden prevenirse (cáncer de pulmón, cáncer de colon…), otros pueden detectarse en fases pre-malignas, es decir, antes de que aparezca el cáncer (cáncer de cuello uterino) y otros pueden detectarse en fases precoces, como es el caso del cáncer de mama. De los diferentes tipos de cáncer, se conocen algunos de los factores que los producen. Si se evitan dichos factores o se modifican adoptando una serie de hábitos saludables, se podrá disminuir el riesgo de padecer dicho cáncer. Por ejemplo: el tabaco aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón, vejiga y renal, si evitamos su consumo evitaremos, en gran medida, el desarrollo de la enfermedad.

 

“La quimioterapia mata lo bueno y lo malo”

No es cierto. la quimioterapia se encarga de destruir las células que tienen un crecimiento anormal o muy rápido que son las malignas. Pero tenemos en nuestro organismo células que se reproducen a un ritmo muy rápido también y que no son cancerosas y, con frecuencia se ven afectadas (las células de la sangre, por ejemplo). Además, la quimioterapia puede tener efectos secundarios que en ocasiones producen limitaciones y síntomas limitantes y es por lo que mostramos más malestar.

 

“La manera de cocinar los alimentos no influye en el riesgo de padecer cáncer”

Falso. Es importante evitar alimentos muy fritos o muy asados a la parrilla, ya que la fuente calórica alcanza grandes temperaturas y además el alimento está en contacto directo con ella, por lo que los alimentos se queman con mayor facilidad, produciéndose benzopirenos (sustancias cancerígenas). Asimismo, no se debe de abusar de alimentos preparados con humo (ahumados), salazones, o conservados en vinagre (producción de nitrosaminas).

 

“El cáncer te toca, da igual lo que hagas”

Falso. está demostrado que el 60% de los cánceres pueden prevenirse evitando factores de riesgo como tabaco, alcohol, vida sedentaria, alimentación inadecuada… Así como con medidas de detección precoz, es posible identificar también lesiones premalignas.

 

“Los alimentos transgénicos tienen relación con la aparición de cáncer”

Falso. No existen estudios científicos que hayan relacionado los alimentos transgénicos con procesos oncológicos. Estos alimentos se modifican mediante técnicas de bioingeniería. Contienen genes no propios, es decir, genes provenientes de un organismo donante, que les confieren una característica nueva y mejorada respecto al organismo equivalente no transgénico. Pero no cambian los genes de la persona que los consume.

 

Esta información se enmarca en la campaña informativa y de sensibilización que ha puesto en marcha Oleoestepa en el marco de la Responsabilidad Social Corporativa con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra el próximo 4 de febrero, con la que se pretende resaltar la importancia de la incorporación de hábitos saludable a la vida diaria como principal forma de reducir el riesgo de padecer esta enfermedad.

 

Fuente: Asociación Nacional Contra el Cancer.

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