Historias de mujeres de cooperativa: el papel relevante de la mujer en el proyecto cooperativo de Oleoestepa

Oleoestepa es un proyecto cooperativo en el que no sobra nadie. Todas las personas que forman la cadena de valor del aceite de oliva virgen extra en Oleoestepa son cruciales para lograr el éxito de todos. La reciente incorporación de la mujer en esta cadena de valor ha sido un factor clave para lograr el reconocimiento de Oleoestepa como el productor líder del aceite de oliva virgen extra de alta calidad.

Iniciamos una serie, Mujeres de Cooperativa, con la que queremos visibilizar la presencia relevante de las mujeres en Oleoestepa y valorizar su aportación clave a este proyecto cooperativo.

 

Lola Nogales

Maestra de la Almazara de la cooperativa asociada Olivarera San Isidro de Gilena (Sevilla)

 

Lola Nogales, maestra de la almazara de la cooperativa asociada Olivarera San Isidro de Gilena (Sevilla) es un ejemplo de la incorporación de la mujer en roles estratégicos en el proceso productivo del aceite de oliva virgen extra.

A pesar del poco tiempo que lleva ejerciendo esta labor, ha comprobado que la tecnología es su gran aliada, por lo que tiene muy claro que el futuro de las almazaras asociadas pasa necesariamente por una modernización continua de instalaciones y maquinarias.

Se siente muy agradecida por el equipo humano con el que trabaja, y en ningún momento se ha visto afectada por el hecho de ser mujer en un entorno mayoritariamente masculino. “Siempre encuentro una disposición a la colaboración entre mis compañeros, siendo inmejorable la acogida recibida “.

Considera que la mujer está cada vez más representada en el mundo de la agricultura y ya no solo están presentes en la administración o en el clasificado, también en el “campo de batalla”, en el proceso extractivo del aceite de oliva virgen extra.

Lola quiere finalizar esta entrevista animando a todos a “enamorarse del aceite de oliva virgen extra”, a profundizar en su cultura, tanto niños como adultos. “Independientemente de cualquier factor, edad, sexo o raza, todos los que vivimos en torno a este proyecto cooperativo debemos interesarnos más por el mundo del olivar y, por supuesto, animar a nuestro entorno a descubrirlo. Seguro que les encantará”.

 

Sophie Girona

Socia Agricultora de la cooperativa asociada San José de Lora de Estepa (Sevilla)

 

Sophie Girona es socia agricultora de la cooperativa asociada San José de Lora de Estepa (Sevilla).

Hace 7 años decidió darle un giro drástico a su vida, cambiando su cosmopolita vida en Paris por una tranquila vida en Lora de Estepa, un pequeño pueblo de la comarca de Estepa, junto a su pareja con antepasados en este municipio.  Aquí tomó consciencia del valor de una agricultura sostenible y la protección del entorno natural de la comarca. Actualmente dirige y cuida una finca de olivar ecológico.

Desde que tomó las riendas de la explotación olivarera asiste regularmente a las asambleas de la cooperativa, y aunque aún no hay un equilibrio total, afirma que “sí ha habido un notorio aumento en la asistencia de mujeres a la asamblea, el lugar donde se toman las decisiones importantes, y una mayor participación”.

En su día a día, echa en falta la existencia de más posibilidades de formación para mujeres agrícolas, que aporten la seguridad necesaria para dar el gran paso hacia la gestión del olivar. Para ella, no contar con formaciones específicas o con recursos para formarse y aprender le ha supuesto un hándicap en su inmersión en el ámbito rural.

Como “mujer de acción”, prefiere las labores de campo a las administrativas. La tecnificación de la maquinaria usada en el campo hace que sean más livianas y ergonómicas, permitiendo así su uso por parte de la mujer, por lo que añade que “estas herramientas menos pesadas son fundamentales para facilitarme las tareas diarias en el olivar”.

En este proceso de inmersión en el mundo del olivar destaca la aportación de valor de los técnicos de la cooperativa. Su asesoramiento permanente en las técnicas agrarias adecuadas para su explotación ecológica ha sido clave para llevarla a buen fin, señalando que “sin el apoyo e información de los peritos de la cooperativa mi proyecto de olivar ecológico no hubiera sido posible, por lo que les estaré eternamente agradecida”.

Antes de despedirse quiere enviar un mensaje de esperanza a los jóvenes, chicos y chicas, animándoles a que formen parte de este proyecto cooperativo, e instándoles a que se formen y participen en los distintos espacios donde tiene lugar el proceso productivo del aceite de oliva virgen extra. “En definitiva, sin su participación este proyecto cooperativo y por extensión, esta comarca dedicada principalmente al cultivo de olivar, no tiene futuro” culmina Sophie.

 

Inmaculada García Haro

Administrativa de la cooperativa asociada Olivarera San Isidro de Gilena (Sevilla)

 

 

Inmaculada García Haro es trabajadora de la cooperativa asociada Olivarera San Isidro de Gilena (Sevilla).

Desde hace 20 años trabaja en el área de administración de la cooperativa, incorporando durante su trayectoria la gestión del almacén, gasoil y todo lo relacionado con la compra y venta de los productos fitosanitarios.

Reconoce que el papel tradicional de la mujer en la cooperativa se limitaba a la tarea de clasificado de la aceituna y limpieza de las instalaciones, y que por ello tuvo que pagar el precio por ser una mujer pionera en nuevas áreas laborales netamente masculinas hasta el momento. “Fui la primera mujer en trabajar en las oficinas de la cooperativa, y no fue nada fácil. Todos los trabajadores y socios eran hombres, y se asombraban cuando se encontraban a una mujer trabajando en la administración de una cooperativa”.

Pero afortunadamente también ha podido comprobar en estos años que la situación ha cambiado radicalmente y que, “aunque aún queda mucho camino por recorrer, ya es significativo la presencia de mujeres en esta cooperativa”. También destaca el aumento de socias agricultoras que dan el paso a la gestión “sin depender de sus maridos para llevar el campo”.

Aunque la situación va mejorando, reclama una mayor participación de la mujer en los órganos de representación y poder de las cooperativas, apuntando que “cuantas más mujeres haya en el Consejo Rector de una cooperativa seguro que ésta irá mejor”.

 

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