Lourdes Blanco Páez

Responsable de administración de la cooperativa de Sor Ángela de la Cruz de Estepa (Sevilla)

Tras la finalización de sus estudios universitarios en relaciones laborales y alguna experiencia laborar, surgió la oportunidad de trabajar en esta cooperativa durante la campaña de recogida de aceituna, en el noviembre del año 2001, realizando funciones de administración. “Y lo que iba a ser un trabajo puntual de apoyo, se convirtió en el inicio de mi vida profesional y la vinculación con la cooperativa de toda la vida” nos comenta Lourdes.

Durante más de 20 años que lleva trabajando en la cooperativa, ha visto muchos cambios, “a nivel tecnológico ha cambiado todo, hasta el edificio ya no es el que era” nos cuenta. Todos estos cambios han supuesto una mejora muy significativa para la gestión de la cooperativa y atención al socio. “Cuando empecé no se utilizaba internet y ahora contamos hasta con una plataforma de comunicación con el socio; ahora todo se hace más fácil, rápido y efectivo, pero exige una formación continua y renovación constante” confiesa Lourdes.

Aunque su puesto está vinculado con la administración de la cooperativa, su labor es más amplía, “en la cooperativa hemos de ser muy versátiles, de modo que podamos echar una mano a cualquier compañero en momentos de mucha tarea”.

Cuando empezó a trabajar en la cooperativa, fue la primera mujer en un espacio exclusivamente de hombres. Afortunadamente, con el paso de los años, la presencia de la mujer ha ido creciendo significativa en todas sus áreas: asesoramiento técnico, almazara y administración.

No obstante, desde su punto de vista el hecho de ser mujer nunca supuso un hándicap en su desarrollo profesional desde la dirección de la cooperativa. “Siempre tuve las puertas abiertas para seguir formándome o realizar cualquier curso o actividad para mejorar mi trabajo. Y cuando fui madre también pude conciliar la vida profesional con la familiar” manifiesta Lourdes. No tanto fue en la relación con los socios, en los que encontró más reticencias a tratar con ella al principio, principalmente con los socios de mayor edad, pero aun así fue poco significativo, ya que a la mayoría ya los conocía de ser vecinos de Estepa y de su anterior trabajo.

En la actualidad Lourdes considera que la mujer está bien representada en todas las áreas de esta cooperativa, “incluso en el consejo rector ya contamos con un miembro femenino, y esperamos que suponga un estímulo para la incorporación de más mujeres al órgano principal de gobierno de la cooperativa” apunta Lourdes.

Con vistas a las nuevas generaciones, Lourdes aconseja a los jóvenes que se formen, tanto si quieren llevar explotaciones agrarias como si quieren trabajar en la producción, “cada vez está todo más informatizado y más mecanizado, por lo que tienen que tener una especialización, pero afortunadamente con este proyecto cooperativo en la comarca hay futuro”.

Conoce más historias de mujeres de cooperativa pinchando aquí

Muchos agricultores piensan que aumentando la cantidad de factores de producción empleados se consigue aumentar proporcionalmente la producción y la rentabilidad de su explotación. Pero la realidad es que con el empleo de mayor cantidad de factores de producción de los necesarios en la mayoría de las ocasiones solo se consigue reducir el beneficio de la explotación y aumentar el riesgo de contaminación del medio ambiente y los alimentos producidos.

La producción integrada es un sistema agrícola de producción que utiliza los mecanismos de regulación naturales, teniendo en cuenta la protección del medio ambiente, la economía de las explotaciones y las exigencias sociales, de acuerdo con los requisitos que se establezcan para cada producto en el correspondiente reglamento de producción.

En líneas generales, se trata de un sistema agrícola de producción que optimiza el uso del medio productivo, y utiliza los mecanismos de regulación naturales para el control de plagas y enfermedades, teniendo en cuenta para ello tres cuestiones claves. Uno, la protección del medio ambiente. Dos, la economía de la explotación; y, por último, las exigencias de la sociedad en cuanto a la obtención de alimentos cada vez más saludables y seguros.

¿Cuáles son las reglas de producción integrada?

Las reglas de producción integrada cuentan con la dirección y supervisión de un técnico agrónomo, con formación en producción integrada, que deben cumplir los agricultores integrados en asociaciones de agricultores (API), que se materializa en el concepto de buenas prácticas agrícolas.

Este concepto se fundamenta en las siguientes cuestiones:

  • conservación del suelo
  • optimización del uso del agua
  • optimización del uso de la energía solar
  • conservación de la biodiversidad
  • racionalización del empleo de los fertilizantes
  • racionalización del empleo de los productos fitosanitarios
  • reducción de la contaminación de origen agrario

Con la observación de estos códigos de Buenas Prácticas Agrícolas se logra actividad agrícola mucho más saludable y con menor deterioro del medio ambiente, y sin menospreciar el importante ahorro en los costes de cultivo.

¿Cuáles son las ventajas de la producción integrada?

El cultivo del olivar mediante la aplicación de técnicas de Producción Integrada es un modelo respetuoso con el medio ambiente para  obtener productos de alta calidad, con todas las garantías  de seguridad alimentaria y sin renunciar a la capacidad productiva de la explotación, haciendo un uso racional de los recursos naturales, especialmente el agua, a la vez que cuida en este cultivo evitar la erosión de nuestros suelos, para así garantizar a largo plazo una agricultura sostenible, y  colaborar en el mantenimiento de un planeta más habitable.

¿Cómo repercute en el consumidor los alimentos de producción integrada?

Los alimentos producidos y elaborados con técnicas de producción integrada cuentan con una excelente garantía de seguridad alimentaria y de calidad. Precisamente son los dos factores que los consumidores actuales consideramos más relevantes en la decisión de compra.

¿Cómo repercute la producción integrada en el medioambiente?

Desde que despierta la primavera y con ella comienza nuevamente la actividad vegetativa en los olivos, los controles técnicos avisarán de las enfermedades y plagas que pueden hacer daño a la planta y los frutos. En su caso, las actuaciones puntuales de lucha contra plagas o enfermedades se harán protegiendo siempre la fauna y flora, y garantizando que los frutos a obtener quedarán exentos de cualquier tipo de residuo fitosanitario.

¿Cómo desarrolla Oleoestepa su producción integrada?

En las almazaras asociadas a Oleoestepa llegan aceitunas de olivos cultivados exclusivamente en técnicas de producción integrada o ecológica. Las parcelas adscritas a una Asociación de Producción Integrada (API) cuentan con un técnico agrónomo al frente de ella, contando con más de 24 técnicos en la cooperativa. Este técnico se encarga de asesorar y controlar las diferentes tareas que requiere el día a día del cultivo del olivar, quedando registradas cada tarea en el cuaderno de explotación.

Las 19 almazaras de Oleoestepa están autorizadas actualizadas como industrias para elaborar aceites de oliva virgen extra de producción integrada. En el propio proceso de elaboración del aceite, uno de los más críticos, la industria almazarera, al igual que la explotación de olivar, debe cumplir unos exigentes requisitos técnicos para garantizar el éxito de esta importante fase. Uno de ellos asegura que las aceitunas y el aceite estarán permanentemente en contacto exclusivamente con material alimentario autorizado, o también los diferentes análisis a que se someten a las aceitunas y aceites en controles preventivos y de certificación de la calidad.

En el apartado de la responsabilidad social corporativa, el sistema de producción integrada contribuye a tener un mejor entorno rural y unos aceites con una seguridad alimentaria certificada.

Los métodos actuales de recolección de aceitunas han variado en gran medida en los últimos años. La incorporación de nueva maquinaria ha facilitado la labor de cosecha permitiendo la obtención de una mayor cantidad de frutos en menor tiempo.

Este aumento de productividad no sólo depende de dicha maquinaria, también dependerá del relieve del terreno donde se encuentra el olivar y del tipo de plantación. A continuación resumimos las principales formas de recolección actuales para obtener las distintas variedades de aceite de oliva.

La recolección de las aceitunas se realiza de forma anual, debiendo realizarse en el momento de madurez óptimo de éstas, de modo que se pueda obtener su mejor zumo, el aceite de oliva virgen extra.

Lo idóneo es la realizar una recolección temprana, es decir, cuando la aceituna está en envero (entre verde y morada). Es entonces, si no está afectada por plagas, cuando ofrece sus mejores propiedades organolépticas, cuando sus atributos de frutado están más acentuados.

En este momento idóneo también influyen las condiciones meteorológicas, pudiendo retrasar la recolección de forma significativa un periodo de lluvias, o de altas temperaturas, las cuales impiden una extracción en frío del aceite de oliva, fundamental para mantener sus propiedades organolépticas.

Una vez que todo está dispuesto llega la actividad recolectora al olivar pudiendo realizarse de la siguiente forma.

 

El ordeño

Método tradicional para la recolección de la aceituna que se destina a la aceituna de mesa. Para ello hacen uso de escaleras para acceder a todas las partes del olivo y recolectar sus frutos manualmente con la ayuda de bolsas que cuelgan del hombro, llamados “macacos”. Aunque se obtiene la aceituna con un daño mínimo, se trata de un proceso lento para el que se necesita mucha mano de obra. De forma muy marginal esta herramienta se utiliza también para producir aceite de oliva virgen extra en pequeños olivares y de gestión familiar.

El vareo

Es el método tradicional en la recolección de aceitunas para aceite de oliva, siendo aún en la actualidad el más conocido y practicado. Sobre una malla, lienzo o tela grande que ocupe toda la superficie del olivo, los recolectores dan golpes a las distintas ramas con una vara o palo largo provocando la caída de las aceitunas sobre dicho lienzo.

Antiguamente esas varas eran de maderas, pero la invención de nuevos materiales como la fibra de vidrio, ha permitido reducir significativamente su peso, y en consecuencia, facilitando en gran medida esta labor.

Aunque este sistema es más rápido que el anterior, hay que saber realizarlo porque si no se corre el riesgo de dañar al olivo.

Una vez se haya repasado el olivo, otros recolectores recogen el lienzo con las aceitunas y la depositan en un canasto tirado por un tractor, que las llevará a un remolque de mayor tamaño en la linde del olivar que espera a ser llenado para llevarlo a la almazara.

Vareador mecánico

El sistema es similar que el anterior en cuanto al uso de lienzos o mallas en el suelo que abarca el olivar, con la única diferencia en la herramienta de recolección. En este caso son vareadores tipo mecánicos en forma de rastrillo o peine, que gracias a su motor eléctrico o de gasolina, se introduce en las ramas de los olivos logrando más fácil y rápido la caída de las aceitunas en el lienzo.

A la mayor rapidez hay que sumarle el menor peso respecto a la vara, de modo que facilita la tarea al recolector.

 

Vibrador mecánico de tronco

Este método de recolección mecanizada consiste en el uso de una pinza articulada por un tractor que abraza el tronco del árbol y lo agita durante varios segundos, haciendo soltar las aceitunas de las ramas.

Este sistema suele ser un complemento con los vareadores mecánicos que hacen un repaso rápido de todas las ramas de cada olivo, garantizando así una recolección completa de las aceitunas.

 

Vibrador mecánico de tronco con paragua

Este sistema es una variación de la anterior, ya que a la pinza se le incorpora un lienzo invertido que rodea íntegramente el olivo, recuperando el fruto sin que toque ni siquiera el suelo, pasando a su descarga en un remolque o camión para su traslado posterior a la almazara.

Este tipo de recolección se usa en plantaciones con nula o poca pendiente, y con olivos a un solo pie o 2 pies, tanto de tipo tradicional como intensivo. El coste es menor que en la recolección completamente manual y bastante eficiente en cuanto al porcentaje de desprendimiento, logrando también una optimización de entrega del fruto, tanto en tiempo como en frescura y máculas.

No obstante, la eficiencia de este sistema está muy determinado por la variedad del olivar, ya que no todas las variedades de aceitunas se desprenden fácilmente. La incorporación de esta maquinaria hace que este sistema sea habitual en grandes explotaciones o gestionadas por empresas agrícolas.

 

Cosechadora

Se trata del sistema habitual en plantaciones superintensivos, en los que los olivos se sitúan en hileras continuas en forma seto, lo que permite el uso de cosechadoras automáticas en forma de u invertida, capaces de realizar una recolección mecanizada completa sin necesidad de mano de obra, ya que a través de transportadores alojan directamente las aceitunas en remolques.

Supone un ahorro muy importante en costes de recolección, pero su aplicación está limitado a este tipo de plantaciones y a variedades concretas.

 

Como se recolecta en Oleoestepa

En las más de 70.000 hectáreas del territorio que conforman las 19 almazaras asociadas habita un bosque de millones de olivos. Se trata de una gran superficie muy diversa en su orografía, disponibilidad de regadío y tamaño de las plantaciones, factores claves a la hora de determinar el sistema de recolección más eficiente.

No obstante, hay un vínculo común: el compromiso por un cultivo sostenible medioambientalmente, la obtención de un fruto sano, su recolección en el momento óptimo de madurez, en envero, y su entrega lo más rápida posible en las almazaras asociadas, donde le espera la última tecnología para extraer de forma óptima su zumo.

De todos es sabido que el aceite de oliva virgen es un alimento fundamental de la Dieta Mediterránea y es muy apreciado tanto por su sabor y prestaciones gastronómicas como por su valor nutritivo y propiedades saludables. La categoría comercial del aceite virgen viene determinada por una exhaustiva reglamentación clasificándolo en tres categorías según su calidad: “virgen extra” para los zumos de una calidad irreprochable, sin ningún defecto sensorial y/o químico, “virgen” para los aceites con algún defecto y “lampante” para los zumos no aptos para el consumo humano. Las dos primeras categorías se pueden envasar directamente, especificando la categoría en la etiqueta, mientras que la tercera se debe enviar a refinería para corregir sus defectos mediante procedimientos físicos y químicos, siendo la base del llamado ‘aceite de oliva’ (mezcla de refinado y virgen).

La demanda creciente de aceite de oliva virgen extra de alta calidad requiere una mejora de la eficiencia productiva del olivar, lo que implica la utilización de estrategias y técnicas adecuadas (nuevas variedades, intensificación y mecanización del cultivo, instalaciones de riego localizado, manejo fitosanitario integrado, etc.), para conseguir unos costes de producción competitivos y una mejora sustancial de la calidad del zumo de aceitunas obtenido.

 

Pero, ¿cuáles son los factores que determinan la calidad de un aceite de oliva?

Son muchos los factores a tener en cuenta y que abarcan todas las fases de la cadena de valor del aceite, desde su cultivo y recolección hasta la entrada del aceite en bodega y su posterior envasado. En esta ocasión nos vamos a centrar en uno primordial en la fase de extracción del zumo de aceituna en la almazara: LA LIMPIEZA.

 

La limpieza en la recepción y extracción del aceite de oliva

La operación de limpieza de frutos es a la vez necesaria y peligrosa para la calidad. La recolección de las aceitunas suele ir acompañada de otros “elementos” como ramas, hojas, piedras, tierra, hierros, plásticos, etc. La retirada de dichos elementos es fundamental para evitar contaminaciones de los aceites (residuos plásticos, combustible y líquido hidráulico de máquinas recolectoras, pesticidas, microorganismos…). Es por ello que los patios de las almazaras disponen de sistemas de separación, por aire, agua y vibración.

Todas estas operaciones suponen una gran carga física para los frutos, con impactos frecuentes, erosiones de la piel y aplastamientos. Todo ello es una evidente fuente de riesgos para la calidad final del aceite.

Gracias a una tecnología más limpia y a la concienciación del peligro de contaminación que presenta la suciedad y otros elementos en el entorno de la almazara han permitido un avance muy significativo en los últimos años. Atrás quedan las imágenes de máximo trasiego de actividad en las presas hidráulicas que hace no tanto eran utilizadas en las almazaras, en la que los restos de molturaciones anteriores se mezclaba con la suciedad propia de una faena industrial. En la actualidad, las almazaras que han incorporado la última tecnología destacan por su pulcritud, tanto que es lo primero que les llama la atención a las personas que por primera vez visitan por ejemplo algunas de nuestras almazaras asociadas.

 

La opinión de nuestros maestros

Es destacable que en conversaciones con todos los maestros de las almazaras asociadas manifiesten la importancia clave de la limpieza en la revolución industrial que ha vivido el sector oleícola en los últimos años.

El maestro de almazara de la cooperativa asociada Arbequisur situada en Aguadulce, provincia de Sevilla, Juan Miguel Vega, considera que “conseguir buenos aceites es un trabajo de todos, tan importante es la labor del agricultor en el cultivo y recolección de frutos sanos en su momento idóneo, como las de los maestros de almazara en lograr una extracción óptima de su zumo, siendo clave la limpieza para evitar contaminaciones”.

A esta opinión se suma Francisco Javier del Pozo Gallardo, maestro de almazara de la cooperativa Agrícola Roda de La Roda de Andalucía, en la provincia de Sevilla, poniendo más el foco en el gran cambio sufrido gracias a la tecnificación de la extracción. “Me llama mucho la atención como los olores que antiguamente se consideraban característicos de un buen aceite, ahora se asuman que eran atrojados de mala calidad”, y es que “antes no teníamos ni los conocimientos ni la consciencia de cuidar todos los detalles, por ejemplo, la limpieza” explica Francisco Javier.

La importancia de la limpieza es tan relevante que actualmente precede y cierra la lista de tareas diarias en la almazara. Así lo remarca Antonio Peláez Romero, maestro de la cooperativa San Nicolás de Marinaleda, cuando manifiesta que “finalizamos la molturación diaria realizando una limpieza exhaustiva y la iniciamos al siguiente día dando un repaso para verificar que todo está en perfecto estado de revista”.

A la limpieza de la infraestructura también se le suma el cuidado en la selección del fruto y la retirada de elementos ajenos (ramas, piedras, restos de metales y plásticos…). Así nos lo corrobora el maestro de almazara de la Cooperativa Olivarera de Casariche, José Jesús Marín Pozo, en el que de nuevo destaca como “la incorporación de la tecnología facilita una mejor limpieza de la maquinaria permitiendo mayores rendimientos y mejores calidades”. Asimismo, señala que “ahora se limpia todo con mucho tesón para que el fruto llegue en perfectas condiciones y obtengamos el aceite de oliva virgen extra de mayor calidad” afirma Pepe.

Si quieres saber más sobre los factores que determinan la calidad de un aceite de oliva virgen extra y las historias de nuestros maestros pincha aquí

 

 

 

 

Oleoestepa S.C.A. ha sido beneficiario del Fondo Europeo de Desarrollo Regional cuyo objetivo es promover el desarrollo tecnológico, la innovación y una investigación de calidad; garantizar un mejor uso de las tecnologías de la información y conseguir un tejido empresarial más competitivo y gracias al que ha conseguido la Implantación de los proyectos “Dinamización de redes sociales y Servicio de promoción online mediante sistema de pago(SEM)”, para mejorar la competitividad de su negocio a través de la incorporación de nuevas tecnologías. Esta acción ha tenido lugar durante el ejercicio 2022. Para ello ha contado con el apoyo del Programa TIC Cámaras de la Cámara de Comercio Industria, Servicios y Navegación de Sevilla.

Una manera de hacer Europa

Carmen M.ª Rubio Linares

Técnico de en Contabilidad de la cooperativa asociada Agrícola La Roda (Sevilla).

 

Aunque sus inicios en la cooperativa fueron poco estables, “con un contrato temporal de prácticas recién acabada la carrera” apunta Carmen María, sus ganas por aprender y aportar para el desarrollo de la cooperativa han hecho que sean más de 12 años los que lleva realizando tareas de administración y contabilidad.

Este sector siempre le había llamado la atención ya que su infancia ha estado muy ligada al campo. “Son varias las generaciones en mi familia ligadas a la agricultura, por lo que sabemos lo que es trabajar la tierra” nos confiesa.

Echando la vista atrás destaca cómo la modernización e incorporación de la última tecnología en gestión ha facilitado enormemente las tareas en el área administrativa, permitiendo asimismo hacerlo con mayor rapidez. Si le sumamos también los continuos cambios en normativa “nos encontramos en un trabajo que obliga a estar siempre actualizados”.

A pesar de ser un sector mayoritariamente de hombres, más aún cuando comenzó, siempre se ha sentido una más, sin distinciones. “He aprendido y sigo aprendiendo de mis compañeros al igual que ellos de mí. En esta cooperativa somos un gran equipo” nos confiesa Carmen María.

Aunque cada vez ve a más mujeres al frente de explotaciones agrícolas, gerentes, pesaje de aceitunas, maestras de almazara, jefas de laboratorio, etc., considera que a las mujeres les queda mucho camino por recorrer en la gobernanza de las cooperativas. De hecho, nos cuenta que en la última Asamblea General de socios la presencia femenina fue del 5%. A pesar de esto, su visión es optimista esperando ver pronto una participación activa de las mujeres en las Asambleas y el Consejo Rector de la cooperativa” reseña esperanzada Carmen María.

A las nuevas generaciones les recomienda que no pierdan la ilusión y disfruten de este sector. Aunque desde fuera pueda parecer lo contrario, el mundo rural y cooperativo es muy dinámico y exige estar a la última. “Me consta que la juventud es impulsiva, pero hay que tener paciencia, y aprender de cada día, de hecho, cada campaña es un nuevo curso del que siempre se aprende algo” nos confiesa.

Desde pequeña estuvo muy ligada a la recolección del fruto, por lo que sabía perfectamente que pasaba desde que la aceituna germinaba y maduraba hasta que lo llevaban a la cooperativa. Pero lo verdaderamente asombroso para Carmen fue descubrir el siguiente paso, como entraba la aceituna en la almazara y acababa surgiendo el oro líquido.

Entre sus vivencias y experiencias personales destaca la impresión que tuvo (y sigue teniendo campaña tras campaña) con los primeros aromas que desprenden las cintas de transporte de aceitunas frescas recién recolectadas en la zona de descarga, “confluyen olores a hoja de higuera, tomate, hierba fresca, etc. Diferenciar todos los matices afrutados en una aceituna fue lo que más le sorprendió”.

Puedes ver todas las historias de mujeres de cooperativa: https://bit.ly/3fiXHVZ

En los últimos días, hemos detectado la creación de cuentas fraudulentas, especialmente en Instagram, que suplantan nuestra identidad con el fin de recabar datos de usuarios, principalmente ligado a nuestros sorteos y promociones. Desde el perfil oficial de Oleoestepa NO enviamos mensajes directos ni por Messenger informando del ganador del sorteo, NO realizamos solicitudes de amistad con perfiles personales y NO pedimos datos bancarios o de tarjetas de crédito.

Os pedimos que si recibís un mensaje privado o veis una publicación con estas características NO pulséis nunca en el enlace, denunciéis el perfil y nos mandéis captura del mensaje al correo comunicacion@oleoestepa.com o a nuestro perfil oficial para realizar también la denuncia. Gracias por la colaboración.

 

La práctica habitual de los “piratas” es la suplantación de la imagen de perfil con una denominación muy similar. Antes de aceptar su solicitud recomendamos revise que la denominación es la correcta y que se trata de una cuenta de empresa y con actividad (desconfíe de cuentas que tengan muy pocas publicaciones).

 

Desde hace muchos años el olivar es el cultivo principal en varias zonas de España, especialmente Andalucía. No obstante, actualmente se está viviendo una revolución agrícola en la olivicultura extendiendo este cultivo a la mayoría de comunidades entre las que destaca Castilla-La Mancha, Extremadura y Cataluña, donde el olivar va tomando cada vez más fuerza con sus diferentes modalidades de plantación, obteniéndose aceite de oliva en casi todos los territorios de España.

El olivar tiene diferentes técnicas de plantación muy determinadas por la accesibilidad de agua (riego o secano), el desnivel de la superficie donde se cultiva y su orientación respecto al sol.

Olivar tradicional

Es el olivo en su estado más antiguo y, por tanto, mejor adaptado al clima, terreno y cuidados que se le aporten tradicionalmente. Representan la típica estampa de un olivar tradicional: hileras espaciadas de grandes olivos centenarios en tierras no aptas para otros cultivos más rentables como los cereales.

Su producción suele estar limitada ya que el número de olivos por hectárea suele ser bastante bajo (en torno a 100 olivos). Si a esta reducción de producción de aceitunas le sumas que casi todas las tareas suelen ser manuales y por tanto requieren de mucha mano de obra que por lo general suele ser cara, este modelo se caracteriza por aportar poco beneficio al agricultor.

La recolección suele ser manual. Es el habitual en España, Italia y Portugal. La progresiva profesionalización del mundo rural está provocando el cambio de este tipo de plantaciones a uno de los dos siguientes tipos de plantaciones de olivar.

 

Olivar intensivo

La progresiva profesionalización en la actividad agraria está provocando una búsqueda constante de rentabilidad a través del valor añadido y el rendimiento. Si a este hecho le sumas la falta de mano de obra para las diferentes tareas, muchos agricultores han ido planteándose otro tipo de olivares diferentes del tradicional. De ahí que prácticamente el 100% de las nuevas plantaciones descarten el olivar tradicional pasando a este tipo de olivar intensivo o al superintensivo.

La renovación del olivar tradicional pasa muy frecuentemente por instalación de una plantación intensiva, suponiendo con ello un importante impulso a la rentabilidad de explotaciones, con el aumento de una mayor producción de aceite de oliva.

Con este sistema aumenta significativamente la densidad de olivos en la superficie pasando a 200-500 olivos por hectárea, dependiendo el marco de plantación utilizado, siendo los más comunes los marcos 7×7 metros, 8×4 metros y 7×5 metros.

Las variedades más comunes para esta modalidad de plantación son Hojiblanca, Picual y Arbequina, entre otros. Aunque con buenos cuidados se puede obtener cosecha al quinto año, lo habitual es que este en pleno rendimiento a los siete años.

A diferencia del olivar tradicional casi todas las tareas están mecanizadas, reduciéndose significativamente la necesidad de mano de obra. Para realizar la recolección se utilizan máquinas vibradoras.

 

 

Olivar superintensivo

La singularidad de este tipo de cultivo es su disposición en forma de seto. Las plantaciones de olivar en seto han tenido en los últimos años un auge sin precedentes, gracias a su alto grado de mecanización y una rápida entrada en producción.

Los marcos de plantación del olivar superintensivo han ido evolucionando hacia densidades cada vez más altas. En un principio lo habitual eran plantaciones con 1.500-2.000 olivos por hectárea. En la actualidad esta cifra alcanza ya casi los 3.000 árboles por hectárea, gracias a la incorporación de nuevas variedades menos vigorosas, tales como Arbequina, Arbosana, Lecciana, Koroneiki, Oliana y Sikitita.

Otro motivo de éxito de este tipo de plantaciones es la total mecanización del cultivo. Gracias a la introducción de sistemas de poda mecanizada y recolección mediante máquinas vendimiadoras adaptadas a olivar, los costes de explotación y la dependencia de mano de obra se han reducido considerablemente.

 

 

La implantación de este tipo de cultivo está muy condicionada con las condiciones hídricas de la parcela. De este modo, si ésta es de secano, la producción se reduce considerablemente. Sin embargo, con acceso a riego la producción de esta parcela puede llegar a duplicarse.

Aunque pueda parecer que todos son ventajas también hay que tener en cuenta el importante desembolso económico que se precisa para su plantación. Asimismo, su desarrollo está muy condicionado por la cantidad de agua disponible.

Además, la producción plena se consigue en tan solo 5 años, pero habrá que tener en cuenta que, en 20 años, si no se ha hecho una buena gestión en la poda y un control del vigor de los árboles correcto, la vida de estas plantaciones puede llegar a su fin.

Otra de las consideraciones a tener en cuenta es el mayor número de enfermedades a los que están expuestos, provocado en gran parte por la falta de aire entre árboles e iluminación.

En la comarca donde se ubican las cooperativas asociadas a Oleoestepa conviven los tres tipos de cultivo, siendo mayoritario de forma significativa el modelo intensivo, desgraciadamente de secano derivado de la habitual escasez de agua.

Si quieres saber más sobre estos tipos de plantaciones te invitamos a visionar las interesantes conferencias realizadas en el marco de Encuentros Oleoestepa, un ciclo de sesiones técnicas para la divulgación de los últimos avances en la olivicultura.

+ info: https://bit.ly/3cdAqnf

Aunque existe plena libertad para usar un aceite de oliva virgen extra de cualquier variedad, aquí manda el gusto de cada uno, efectivamente hay recomendaciones de uso en la cocina según sus propiedades organolépticas.

Lo primero a señalar que por encima de estas recomendaciones está el gusto de cada uno. Hay personas que le gustan los aliños con sabores más matizados en la ensalada, como es el caso de los aceites de la variedad arbequina, mientras otros se decantan por aromas más picantes y amargos del aceite de oliva virgen extra de las variedades picual u hojiblanca.

Picual

  • Elaboración: ensaladas, fritura andaluza, patatas fritas, empanados y rebozados, guisos lentos, conservas de alimentos crudos o cocinados (quesos, chacinas…)
  • Aplicaciones: ensaladas, frituras, macerados de carnes y caza, vegetales en conserva
  • Técnicas recomendadas: crudo, frituras largas, guisos

Hojiblanca

  • Elaboración: mahonesa, alioli, vinagretas, macerados de pescados fuertes, cremas frías y calientes, pastas, salteados, conservas vegetales
  • Aplicaciones: ensaladas suaves, marinados de carnes y pescados azules, emulsiones intensas
  • Técnicas recomendadas: crudo, conservas

Cornicabra

  • Elaboración: fritos, salpicón, ceviche, salteados de carnes, moluscos, patatas al horno, masas de pizza, empanada, churros, rosquillas
  • Aplicaciones: ensaladas, frituras suaves, masas de panadería
  • Técnicas recomendadas: crudo, frituras cortas, salteados

Arbequina

  • Elaboración: mahonesa, alioli, vinagretas, boquerones en vinagre, salmón marinado, carpaccio de mariscos, gazpachos y salmorejos, salteados
  • Aplicaciones: marinados suaves, salsas, cremas frías, masas de repostería
  • Técnicas recomendadas: crudo, pastelería

 

Insistimos, estos son los usos recomendado. No obstante, lo ideal es que no te limites a esta norma. Experimenta y juega con los sabores, probando un mismo plato con diferentes variedades para dar con tu combinación perfecta.

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